El misterio ya se desveló en el mundo de las personas, ahora toca dar la continuación en el de los electrones.
Tras unos días plagados de ansiedad, sin poder dormir bien y sin que me pudieran asegurar que pudiera tener algo para regalarle a mi enana en su cumple, el día de antes conseguí por fin ese ansiado modelo de... zapatos Gucci. Menuda pijada, lo sé, pero era algo que tenía por seguro que ella jamás se hubiera permitido para si misma y sabía a ciencia cierta su debilidad por los tacones. Mi Carrie Bradshaw particular. Pero empecemos por el principio.
Hace un año, al igual que este, la ansiedad se apoderaba de mí, se acercaba el día y estaba de ideas peor que nunca. Recurrí con la orejas gachas y en última instancia a mi querida Glo , "que puedo hacer...". Me ayudó con el regalo del año pasado pero aún mejor, me dejó claro qué sería la solución para esta vez.
Salto en el tiempo. Puerto Banús (ejem), una semana antes del día D. Mon se prueba las sandalias y sí, esas pueden ser las ganadoras. Las pedirán a París o Roma, no queda del número apropiado, q
uizás en una semana... para que me hubiera dado un infarto.
Día D menos uno. Incapaz de soportar la presión, me doy por vencido y misteriosamente aparece una bolsa con lazo sobre la cama. La abre y... No ha habido suerte, el modelo no es de los que enamoran y encima tiene metal, ¿qué hay de la alergia amigo? Cómo pretender acertar a la primiera, no lo hace ni ella! Miro sus ojos, le ha encantado el regalo, es de verdad y sé todo lo que le ha significado a Mabel. El modelo es sólo uno más. Ahora disfrutaré eligiendo con ella, dejando que en la tienda nos peloteen, y haciendola sentir importante. Lo es.