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日志


7月26日

Cumpleaños feliz

Pues sí, ya ha pasado un añito desde el primer post en este blog,¡Cómo pasa el tiempo! 

Me parece alucinante que durante todo este tiempo haya seguido teniendo cosas que decir y dejar escritas. Supongo que todos los que escribimos un blog buscamos que alguien sepa de nuestras vidas o nuestras inquietudes. Pero  hace un año no podría haber imaginado que iba a conocer gente a través de esta página. Que algunas personas la visitarían de forma más o menos asidua y que yo iba a hacer lo propio en las suyas.

Esto no es amistad, por mucho que haya un módulo que se titule "amigos"; sin embargo, con algunas personas los vínculos han llegado a ser más estrechos, me he alegrado con sus alegrías, me he preocupado con sus penas y me entristeció cuando al final tiraron la toalla en su blog. Chus, se te echa de menos.

En fin, que a ver que depara este nuevo año bloguero, que yo ya estoy lanzado con esto del tecleo.

Saludos a todos los que me han dado la alegría de una visita. Espero que sigais ahí.

 

P.D. y dejad comentarios o firmas, que sepa que existis...

7月18日

Noche en casa

Hoy ha sido mi primer día libre después de un ciclo de trabajo que se me ha hecho bastante largo. También es la primera noche que dormiré en mi añorada cama después de tres días, dormir durante el día no cuenta.

Aún no estoy preparado, todavía sigo aquí sentado haciendo tiempo para cansarme un poquito más. Esperando para llegar al puntito justo, cuando mis huesos me lleven a esa cama sagrada. Cuando pueda apreciar en toda su magnitud cómo se adapta su superficie a la curva de mi espalda, moldea mis riñones y mis hombros, acaricia mis piernas la sábana fresca y la almohada de plumas se hunde bajo mi cabeza.

Por desgracia, en ese segundo mágico antes de caer inconsciente, nadie será testigo de mi felicidad. Hoy mi enana sufre los rigores de nuestro trabajo. "Turno cambiado" que le llaman.

Que te sea leve guapa. Yo te espero aquí.

7月8日

Vaya, vaya, dos días de playa

Bueno, sí. He estado de vacaciones hace nada y ahora me pillo dos días de relax absoluto en Almería. Porque yo lo valgo.

Es que ha sido un sin parar desde que llegamos del viaje.  Cursos coñazo cortesía del HCS y la Escuela Andaluza de Salud Pública; la avalancha de trabajo que ya ha comenzado, a la vez que el verano... En fin, un no parar.

Así que nos hemos dicho que estos dos días, se los merecen nuestros cuerpos tirados al sol, en la playa. También hemos decidido por unanimidad que la mejor gastronomía es la del chiringuito, que para cocinar hace mucho calor, oiga.

No doy más detalles de la escapada, a ver si alguien se va a querer apuntar.

Nos vemos a la vuelta.

La historia de Miguel

Miguel trabajaba en la mina. Él era uno de los más experimentados mineros por entonces. Aquel día el encargado le dejó al cargo de un novato para que le ayudara en la dificil tarea de colocar los barrenos en la galería, un trabajo que el mismo encargado venía realizando, pero que a la vez le producía pánico.

Dentro de la mina, Miguel sabía bien como realizar su cometido; donde debía colocar los cartuchos, como conectarlos y como desenrollar la mecha. La explosión controlada inundó el túnel de un denso humo, y apresurándose, el novato entró para despejar la zona. Miguel corrió detrás de él. Los largos años vividos allí dentro le hacían ver que algo no marchaba bien. El estruendo no había sonado como él tenía grabado en su cabeza.

-Muchacho, no! Estate quieto ahí, ese cartucho no ha explotado!

Ante la cara de desesperación del chaval, Miguel le explicó como debía hacer para minuciosamente sacar la mecha del barreno y evitar así el peligro.

Finalmente todo fue bien, ese día un minero salvo la vida a otro y aún hoy se lo agradece.

Entre tanto, el encargado aprovechó esa misma tarde para cazar. Era verano y hacía calor. La hierba amarilla crujía bajo los pies.

 El campesino que quemaba rastrojos jamás hubiera podido prever el cambio del viento. La montaña de fuego se abrió paso instantáneamente por la ladera.

En el mismo monte, huyendo de su miedo y huyendo de la muerte, el encargado encontró su destino. Un destino que quizás no estaba escrito en ningún sitio, pero que tal vez no le hubiera alcanzado en el túnel de la mina, de la mano de Miguel.